12.01.2012

Diciembre

Te llevas una mano a la frente mientras te suenas la nariz con la otra; sigues teniendo fiebre, y resuellas continuamente para coger aire sin asfixiarte. El frío ha entrado definitivamente, y tú eres la prueba viviente de ello. Andas un poco desorientada, y echas un vistazo al reloj. Justo cuando miras ves cambiar los numeritos: 23:59, 00:00. Oficialmente, es un nuevo día. Oficialmente, es un nuevo mes. Oficialmente, es diciembre. 

Todo el trabajo del año dará su fruto ahora, cuando veas brillar las luces de navidad en las calles, la gente cargada de regalos y, sobre todo y a pesar de la situación desdichada de muchos, les vas a ver sonreír. Niños, soñando con nieve, escribiendo cartas a Papá Noel y a los Reyes Magos, siendo felices con un fenómeno que no pueden comprender; adolescentes, celebrando el fin de los exámenes y el comienzo de las vacaciones, secretamente deseando recibir un regalo fuera de lo ordinario, algo que no esperan, por muy duros y mayores que aparenten ser, disfrutando de las reuniones con seres queridos; adultos, corriendo siempre a última hora a comprar los regalos de las listas de sus hijos, preparando comidas o cenas con cantidades ingentes de comida cuyos restos serán el menú de sus hijos toda la semana siguiente, olvidando sus problemas viendo a sus seres queridos reír. 

Es la época de los mazapanes, turrones, polvorones y roscón. La época de los regalos debajo del árbol de plástico con las mismas bolas rojas y azules de siempre. La época de olvidarse de lo malo y disfrutar, contagiando a los demás esta maravillosa atmósfera de felicidad y bienestar sin explicación racional. Es la época de vestidos rojos y besos a media noche, la época de empezar de nuevo, a pesar de que nunca hemos terminado. Es el momento de mirar atrás en un largo, largo año por última vez y darte la vuelta hacia el siguiente. Un año lleno de oportunidades y sueños, un año para mejorar, para avanzar, para dejar atrás. 

El reloj ha ido avanzando y tú sigues teniendo fiebre, pero ahora ya no te encuentras tan mal; has abierto tus archivos y pinchado en la lista de reproducción que reza "Navidad", dejando que la voz de Frank Sinatra inunde tus oídos y tu alma. Ha llegado el mejor mes del año, y tú lo empiezas por todo lo alto, con esperanza y sueños por cumplir.


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